Post Grid lazy load

El 27 de diciembre recibí en mi celular -en Lisboa- el siguiente mensaje: “COVID-19. La vacunación comienza mañana. La vacuna es gratuita y facultativa, pero fuertemente recomendada. Espere a que lo contacte el SNS (Sistema Nacional de Salud)”. Este mensaje lo recibieron los diez millones de portugueses. El 100% de la población es cubierta por la seguridad social del SNS. Ese mismo día deben haber recibido un correo electrónico similar -de los sistemas de salud de cada país- todos los habitantes de los 27 países de la Unión Europea.

La recepción de ese mail esperanzador por marcar el inicio del proceso de inmunización implica, por lo menos, cuatro evidencias.

La primera, que Europa hizo bien sus tareas para adquirir oportuna y de manera suficiente las vacunas para su población. Reservó la compra de 200 millones de vacunas Pfizer-BioNtech y adquirió 160 millones de la vacuna de Moderna. Con ello ayudó, además, financieramente, a la celeridad de las investigaciones científicas. Se prevé vacunar a 180 millones de personas (las vacunas suponen dos dosis). Ambas vacunas se basan en el ARN mensajero, que se inocula en las células humanas para inducir que el propio cuerpo produzca proteínas virales y, de esta manera, genere los anticuerpos que neutralizan el virus. La vacuna de Pfizer-BioNtech es la que se está utilizando en esta primera fase. La Agencia Europea de Medicamentos prevé autorizar la de Moderna el 6 de enero.

La segunda, que todos los países de la Unión han fortalecido sus sistemas sanitarios para poder recibir, almacenar y distribuir una vacuna, como la de Pfizer-BioNtech, que exige sistemas de refrigeración de alta tecnología. Requiere preservarse en temperaturas superiores a los -70° Celsius. Lo que supone un planeamiento territorial - funcional y una logística sofisticada para ubicar los ultracongeladores en hospitales, con radios de distribución previamente establecidos en función de las poblaciones. Y dentro de estas, teniendo en cuenta los grupos prioritarios.

El 18 de diciembre, por ejemplo, se instalaron dos ultracongeladores en el Hospital Clínico de Zaragoza. Cada congelador tiene la capacidad de almacenar 730 litros, cerca de 190,000 viales (pequeñas ampolletas de vidrio). En los dos ultracongeladores se calcula que se podrán almacenar y preservar 300,000 dosis. Suficiente para vacunar a 150,000 personas en Aragón. La distribución de la vacuna supone, asimismo, contar con los ultracongeladores en los medios de transporte.

Una logística similar se ha establecido en todo el territorio español, en función de la relación entre el espacio, la jurisdicción administrativa y la población. Un planeamiento logístico equivalente se ha hecho en toda la Unión Europea. La vacuna de Moderna no demanda una logística tan complicada. No obstante que está basada en el mismo principio, no requiere de una refrigeración extrema.

Post Grid lazy load

últimos Artículos

Post Grid lazy load
En el siglo XX, la política y el pensamiento en las ciencias sociales, el derecho y la filosofía [...] Leer más
La diplomacia latinoamericana, amodorrada en estos días de pandemia y desconfinamiento, ha adquirido un inesperado giro. La elección [...] Leer más
La construcción del aeropuerto de Chinchero ha generado controversias técnicas, económicas, antropológicas y culturales. Promotores y opositores han [...] Leer más

últimos Ensayos

Post Grid lazy load
En el transcurso de las últimas tres décadas la Corte Internacional de Justicia ha resuelto de manera jurisdiccional [...] Leer más
En 1983, el embajador francés Albert Chambon publicó un libro titulado Mais ¿Que font donc ces diplomates entre [...] Leer más
Peter Calvert, en “International Politics of Latin America”, al concluir una documentada reflexión sobre el itinerario del sistema [...] Leer más